TU ME MUESTRAS TU DOLOR, YO TE MUESTRO TU VIDA
Así es. Así me gusta trabajar. Así entiendo al ser humano. Cuando realizo una primera visita, frecuentemente me viene la imagen mental de una entrañable casa. La persona acude contándome algún malestar que sufre en una o varias de las habitaciones de dicha casa. Me gusta comentarle esta analogía, a modo de pequeña introducción, y así transmitirle el proceso que acontece en este primer encuentro. Para poder comprender el origen y por lo tanto la posible solución de este dolor físico y/o emocional, necesito conocer el estado y funcionamiento del resto de habitaciones. Y por supuesto también, cómo están y cómo se construyeron los cimientos sobre los que asienta su preciosa casa. Las “habitaciones” dan información sobre los órganos y vísceras y sus diferentes meridianos. Y los “cimientos” sobre los Meridianos Extraordinarios o Maravillosos. Varios de estos últimos, constituyen una primera trama energética, incluso de origen embriológico, a partir de la cual surge todo lo demás. Confieso que tengo especial predilección por ellos... De este modo, a partir de un síntoma, juntos haremos un respetuoso y amable paseo por la historia vital que lo ha precedido. Y a lo largo del camino, veremos surgir las posibles causas, de más superficiales y recientes a más profundas y antiguas, que han llevado a ese organismo a claudicar, y por lo tanto, a sufrir